CAPITULO IV
LA MADRE CÓSMICA
Dios
no tiene figura ninguna. Dios es coesencial con el Espacio Abstracto Absoluto.
Dios es AQUELLO... AQUELLO... AQUELLO...
Dios
tiene dos aspectos: Sabiduría, Amor. Dios como Sabiduría es Padre. Dios como
Amor es Madre.
Cristo
es el Hijo de Dios. Cristo no es un individuo. Cristo es un Ejército. Cristo es
el Ejército de la Voz, el Verbo.
Antes
de que rayara la aurora del nuevo día cósmico, el Padre, la Madre y el Hijo
eran UNO, Aquello... Aquello... Aquello...
Dios
como Padre reside en el ojo de la Sabiduría. Este ojo está situado entre las
dos cejas.
Dios
como Madre reside en el Templo-Corazón.
Sabiduría
y Amor son las dos columnas torales de la Gran Logia Blanca.
Dentro
de cada ser humano existe un soldado del Ejército de la Voz. Ese es el Cristo
Interno de todo hombre que viene al mundo.
El
hombre séptuple es tan solo la sombra pecadora de ese soldado del Ejército de
la Voz.
Necesitamos
encarnar al HOMBRE-SOL, el CRISTO INTERNO. La MADRE DIVINA nos ayuda. Pedid y
se os dará, golpead y se os abrirá.
Dios
como Amor es Isis, a quien ningún mortal ha levantado el velo. ¿Quién es aquél
que se atrevería a levantar ese velo terriblemente divino? ¡Ay de los profanos
y de los profanadores que se atrevan siquiera a tocar el velo de Isis!
Cuando
el Devoto hace sus ruegos a la Madre Divina, debe tener sueño y estar sumergido
en profunda meditación interna. El verdadero devoto no se levanta de su cama,
ni come, ni bebe hasta recibir la respuesta de la Divina Madre.
La
MADRE CÓSMICA no tiene forma pero gusta tomar alguna forma para contestar al
Suplicante. Puede presentarse como Isis, Rea, Cibeles, Tonantzín, María, etc.,
etc.
Cuando
la Divina Madre ha dado su respuesta al devoto, desintegra su forma
instantáneamente porque no la necesita.
La
Divina Madre es el segundo aspecto de Aquello, y se llama Amor. El Amor es una
sustancia que es coesencial con el Espacio Abstracto muy profundo.
LA
DIVINA MADRE NO ES UNA MUJER, NI TAMPOCO ALGÚN INDIVIDUO. Es únicamente una
Sustancia Incógnita.
Cualquier
forma que Eso tome, se desintegra instantes después. Eso es Amor.
Dios
Madre es Amor. Dios Madre nos adora, nos ama terriblemente. La Diosa Madre del
Mundo sube por el canal medular convertida en serpiente de fuego cuando
trabajamos con el Arcano A.Z.F.
La
Diosa Madre del mundo es Devi Kundalini.
La
Divina Madre lleva a su niño en sus brazos amorosos. El Cristo Interno de cada
hombre es ese Niño. La Madre es Aquello... Aquello... Aquello... Isis...
Amor... Misterio...
El
devoto que quiera poderes debe pedírselos a la Divina Madre. El verdadero
devoto se humilla ante Dios Madre.
Si
el devoto verdaderamente se resuelve a corregir sus errores y a hollar la senda
de la santidad, puede pedir a la Divina Madre el perdón de su Karma pasado, y
la Madre Divina lo perdona. Pero si el devoto no se corrige ni sigue la senda
de la santidad, es entonces inútil pedir perdón a la Madre Divina, porque ella
no lo perdona.
La
Madre Divina perdona a sus hijos arrepentidos verdaderamente. Ella sabe
perdonar a sus hijos porque son sus hijos.
Todo
el Karma de las malas acciones de pasadas reencarnaciones puede ser perdonado
por la Madre Divina. Cuando el arrepentimiento es absoluto, el castigo sale
sobrando.
Posición de Hombre Muerto.
Acuéstese
el devoto en posición de cadáver. Coloque los brazos a los costados apoyados
sobre la cama o sobre el suelo (DONDE SE HALLE ACOSTADO) Estire bien las
piernas como la tienen estiradas los cadáveres, junte luego los talones entre
sí separando las puntas de los pies a derecha e izquierda en forma de abanico.
Posición
de Estrella Flamígera.
Acuéstese
el devoto en posición de estrella flamígera, abriendo las piernas y brazos a
derecha e izquierda y con el cuerpo bien relajado; tenemos la figura de la
estrella de cinco puntas. Esta es la posición de Maestros. Los Grandes Maestros
utilizan esta posición para la meditación interna. Ante esta figura huyen los
tenebrosos llenos de terror. Cuando el Maestro se levanta deja allí su
semejanza flamígera que hace huir a los tenebrosos.
Los
devotos no deben meditar con el estómago lleno. Es necesario que los devotos
dejen el pecado de la Gula. Se deben hacer tres comidas al día.